Contamos el proceso…

Jóvenes cuidadores del territorio: sembrando vida en la cuenca de la quebrada El Yarumo

La Institución Educativa Rural Nueva Silvania, junto con su equipo directivo y docente, se ha consolidado como un espacio de encuentro y articulación entre la comunidad, organizaciones de la sociedad civil, autoridades locales y autoridades indígenas, unidos por un propósito común: contribuir a la protección y restauración de nuestro territorio.

En este proceso, la iniciativa Enyeneng – Jóvenes Cuidadores del Territorio ha desempeñado un papel fundamental, fortaleciendo las capacidades de los jóvenes y promoviendo su participación activa en acciones de restauración de áreas estratégicas de la cuenca de la quebrada El Yarumo.

Agradecemos profundamente el apoyo brindado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que nos permitió dar un paso importante y abrir caminos hacia la transformación del territorio mediante acciones concretas de conservación, restauración y participación comunitaria.

Sin embargo, nuestro compromiso va más allá de sembrar un árbol. No se trata solamente de sembrar, sino de garantizar que el árbol crezca, se fortalezca y vuelva a dar vida. De la misma manera, queremos que las acciones emprendidas hoy se mantengan en el tiempo y generen transformaciones sostenibles para las futuras generaciones.

Los jóvenes son las semillas que hacen posible este proceso. Son ellos quienes, con su energía, compromiso y conocimiento del territorio, tienen la oportunidad de convertirse en protagonistas de su cuidado y protección. Por ello, continuaremos acompañando y fortaleciendo las gestiones necesarias para que esta iniciativa sea sostenible y pueda seguir creciendo.

Sabemos que los desafíos son muchos, pero también tenemos la convicción de que, cuando comunidad, instituciones y jóvenes trabajan juntos, es posible construir nuevas oportunidades para el territorio.

Seguimos sembrando, cuidando y construyendo vida. Porque restaurar el territorio también es sembrar esperanza para el futuro.